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Columnas

Turismo sustentable, oportunidad para México

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El turismo es una de las principales fuentes económicas de nuestro país, ya que junto con las remesas familiares, las exportaciones de petróleo y la industria manufacturera, representa un ingreso económico anual de casi 20 mil millones de dólares.

Hace unos días, durante la inauguración de la edición número 42 del Tianguis Turístico en Acapulco, el Presidente Enrique Peña Nieto comentó que el turismo representa 8.9% de la economía nacional y además, genera 9 millones de empleos, por lo que la meta es posicionar a nuestro país como uno de los 5 destinos más visitados del mundo.

A estas alturas, la Secretaria de Turismo a nivel federal debe tener muy claro que un turismo masivo mal gestionado lejos de convertirse en un gran motor de empleos y fomento económico, puede amenazar gravemente la vocación económica de la comunidad, la supervivencia de las especies, cultura y el entorno de la sociedad de la localidad.

El turismo sustentable supone un cambio en los hábitos de consumo de los turistas, pero sobre todo en la forma de hacer las cosas de las empresas y comunidades del lugar, resultando al mismo tiempo, una herramienta estratégica de desarrollo económico que contribuye a generar ingresos y empleo para la población local que, de una u otra forma, depende del mismo.

En países como el nuestro, el turismo sustentable es una prioridad debido a la gran cantidad de turistas que se reciben cada año; tan sólo en 2016, contamos con la visita de 35 millones de turistas internacionales, de acuerdo con cifras de Sectur.

Afortunadamente, México cuenta con numerosos casos de éxito en el desarrollo de turismo sustentable, así como con la primera zona en el mundo comprometida jurídicamente a desarrollar esta actividad a nivel regional: el Caribe. En Cancún, por ejemplo, actualmente se lleva a cabo un plan de buenas prácticas ambientales en el diseño y planeación de complejos hoteleros con el fin de reducir el posible impacto negativo que pudieran generar sobre los delicados arrecifes.

Además, nuestro país cuenta con importantes iniciativas comunitarias relacionadas, como la desarrollada en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, uno de los santuarios marinos más importantes del país. Aquí, se destina la mayor parte de los ingresos turísticos a las comunidades y se contribuye al progreso de las mismas al emplear sólo a guías locales. Por otro lado, las visitas se realizan en pequeños grupos para minimizar el impacto ambiental.

Otro ejemplo, es el Centro Ecoturismo “La Escobilla”/Santuario de la Tortuga, en Santa María Tonameca, Oaxaca, donde apuestan por actividades de conservación y servicios de ecoturismo. Este centro lleva a cabo un uso sustentable de los recursos naturales y promueve la conservación de diferentes especies de flora y fauna, como de la tortuga marina de la especie golfina.

En la Selva Lacandona en Ocosingo, Chiapas, el Nahá Campamento Ecoturístico Canan K’ax sabe muy bien lo que implica el turismo sustentable. Este centro turístico situado junto a la comunidad lacandona de Nahá, conserva sus rasgos culturales mayas dentro de un área natural protegida. El centro realiza varias actividades de conservación biológica y cultural, como el establecimiento de viveros de palma de xate, la restauración de bosques de pino cerca de la laguna Ocotalito y la producción de café orgánico.

A pesar de este tipo de iniciativas que se aplauden, los territorios turísticos aún se enfrentan a la sobreexplotación de los recursos naturales que pone en peligro el patrimonio natural y cultural de muchos puntos clave. México necesita abrazar el turismo sustentable en nuevas áreas de oportunidad. Empresas, comunidades, turistas y gobierno deben ser conscientes del verdadero significado del término sustentable.

La cooperación y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y culturales del país, deben convertirse en dos variables importantes en el camino hacia alcanzar la meta de ser uno de los destinos turísticos más importantes del mundo.

En su planeación, el gobierno federal, además de fomentar el turismo extranjero, deberá incluir estímulos para que el turismo interno visite y consuma lo propio ofreciéndole mayores certidumbres; atractivos cuidados y seguros, así como servicios de calidad y entornos económicos amigables en su estancia, teniendo como resultado el desarrollo económico regional basado en la industria sin chimenea: el turismo. Es mi opinión…

Gladis López Blanco

El Autor Gladis López Blanco

Licenciada en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Consejera nacional y estatal del Partido Acción Nacional. Empresaria y ex funcionaria pública. Orgullosa madre de familia.

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