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Es una característica de los países subdesarrollados dos cosas:
Una clase política depredadora y estéril, y un Estado (los tres poderes) ineficiente y corrupto, que por lo general actúa como un lastre para el desarrollo de la economía y la sociedad.

Los países que se consideran potencias económicas, han pasado por un largo proceso de consolidación y depuración de las instituciones y de su clase política; la mayoría de ellos tienen regímenes parlamentarios y un fuerte poder judicial que persigue y castiga las faltas de los servidores públicos. Los cargos son pagados con salarios discretos y sin prestaciones onerosas y ofensivas.

A decir verdad, casi resultan ser puestos honoríficos y ciudadanos, por tal motivo la carga sobre las finanzas estatales es muy pequeña y mas aprovechada (a pesar de ser países muy ricos). Una característica de estos países es la gran importancia que le dan a la Planeación de sus políticas económicas, estas por lo general son diseñadas a largo plazo y contemplan la obligatoriedad de las autoridades siguientes a continuarlas.

En México, el dispendio y la ineficiencia del Estado, así como su clase política, ha retrasado la posibilidad de que fueramos ya una potencia; poseedores de todas las condiciones geográficas, climáticas y de recursos naturales para serlo, hemos subsidiado por años una estructura política y administrativa enorme y obsoleta, agrediendo a nuestros sectores productivos con el saqueo y los impuestos, obligando a pequeños y medianos empresarios (que son los generadores del empleo) a derivar los costos de estas medidas a la poblacion; esto, disminuye la capacidad de compra y consumo y evita que el capital invertido se reproduzca y genere mayor riqueza (quedandose las mercancías en los anaqueles); es realmente de admirar que el sector secundario (Industrial) aun produzca y genere empleos, a pesar de la agresión tributaria y del acoso estatal con los servicios que ”presta”, es tiempo pues que el capital y el salario pacten de verdad la emancipación de sus intereses para una política de ganar-ganar y por consiguiente de crecimiento económico, y subordinen los excesos y abusos de un Estado depredador y omiso. Saludos..!

Armando Ponce

El Autor Armando Ponce

Nació en Apatzingán, Mich. Proviene de una familia de fruticultores, es Técnico Industrial por el Tecnológico de Morelia y Economista por el Politécnico Nacional. Con experiencia laboral en los tres niveles de gobierno e iniciativa privada.

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