La propuesta cultural de Ricardo Anaya

La propuesta cultural de Ricardo Anaya

Por Alejandra Petersen Castiello

¿Qué propone la coalición Por México al Frente en lo referente a cultura? A diferencia del proyecto de AMLO, arraigado en la transformación social y el mejoramiento humano, la propuesta de Ricardo Anaya se inserta dentro del eje de desarrollo económico. Esto quiere decir que, antes que nada, se abriría la oportunidad a la población de generar un sustento con su participación en las industrias culturales. Así, con Raúl Padilla como coordinador de enlace cultural, se espera que este sector se convierta en motor para impulsar el crecimiento económico del país. ¿Qué implica esta postura y cuáles son sus riesgos?

Para lograr este objetivo, Anaya propone tres acciones: que el Estado estimule la producción y consumo de bienes y servicios culturales nacionales; que las instituciones privadas y las estatales coparticipen en el diseño y financiamiento de las actividades culturales; y promover canales comerciales para artículos artesanales. Además, Anaya plantea que la cultura se descentralice y que se desarrolle de manera local; intervenir en zonas marginadas e impulsar la educación artística.

Aunque los mecanismos para lograr esto no están del todo claros, un vistazo a las propuestas de Padilla da la pauta. En los Diálogos por la Reforma Cultural del pasado 30 de abril organizado por la UAM, Padilla manifestó la importancia de realizar una reingeniería de la Secretaría de Cultura y su ley, que a pesar de ser una entidad de reciente creación, se sigue caracterizando por su burocratización y saturación administrativa. Otros puntos fueron generar estímulos económicos apropiados para incentivar la filantropía cultural; promover un sistema fiscal adecuado para las PyMES culturales; e impulsar el crecimiento del turismo cultural.

Juntos, Anaya y Padilla proponen un delicado balance entre lo social y lo económico. Si la balanza se carga más a lo económico los peligros son muchos: desde caer en las turbias dinámicas del mercado, un área fértil para el lavado de dinero; hasta generar una zona gris que se preste –aún mas- para desvíos de dinero desde el gobierno. Si el enfoque al turismo cultural no está bien planteado puede acarrear problemas: en algunos casos resulta ser un sector cuyos beneficios se estancan y no siempre permean al resto de la población. Ejemplo de ello es la ciudad de Puebla, uno de los destinos turísticos más atractivos del país que, sin embargo, se posiciona como uno de los diez municipios más pobres de México.