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Turismo seguro vale por dos

La llegada de los spring breakers a partir de la próxima semana a nuestro país y el inicio cercano de las vacaciones de Semana Santa, trae consigo una responsabilidad: garantizar la seguridad y tranquilidad de los destinos turísticos. De ello, depende asegurar o no que la derrama económica del turismo, continúe siendo este año uno de los principales ingresos para México y sus bellas playas, la principal atracción e imagen a nivel mundial.

De acuerdo con el World Travel & Tourism Council, se espera que para 2025, el sector de viajes y turismo contribuya de manera directa al Producto Interno Bruto (PIB) de México con 7.5%, es decir, alrededor de 1,854 mil millones de pesos, lo que refleja, la creciente actividad económica generada por la industria turística y su impacto.

Para muestra, un botón. Durante la temporada vacacional de Semana Santa en 2016, los ingresos generados por el sector turístico alcanzaron los 46 mil millones de pesos, siendo los lugares favoritos para vacacionar, Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta, Los Cabos, Playa del Carmen, Riviera Maya, Riviera Nayarit, Ixtapa Zihuatanejo, Manzanillo, Huatulco, La Paz y Manzanillo; los pueblos mágicos también representaron una de las opciones preferidas del turismo.

Por ello, el tema de la seguridad se convierte en un factor clave para las autoridades locales cuya vocación económica es el turismo, pues termina convirtiéndose en una variable de suma importancia que determina el porcentaje de demanda y competitividad como destino vacacional.

El tema, no sólo atañe al despliegue de cuerpos u operativos de seguridad en carreteras y localidades, ya que la principal tarea no sólo involucra salvaguardar la integridad física de los visitantes, también representa garantizar la de los habitantes y negocios locales, pues sin duda, la percepción juega un papel determinante a la hora de seleccionar un lugar para visitar.

Así lo valora la Asociación de Propietarios, Inversionistas y Prestadores de Servicios de la Riviera Maya, la cual ha mostrado preocupación ante la tensa relación entre México y Estados Unidos, así como los recientes actos de violencia perpetrados en Cancún y Playa del Carmen, ya que, aunque se espera un arribo similar de turistas extranjeros para este año, este periodo vacacional, será la prueba de fuego para contabilizar los daños causados por ambos factores.

Otra ciudad que vive los estragos una imagen afectada por la inseguridad, es Acapulco, que dejó de ser uno de los destinos seleccionados por los spring breakers, los cuales hace seis años, representaban una importante derrama económica, con la llegada de al menos 18 mil estudiantes provenientes de Estados Unidos y Canadá.

Los jóvenes que deciden vacacionar en Acapulco fueron desapareciendo por la inseguridad y las alertas emitidas por los Departamentos de Estado de Estados Unidos y Europa sobre el riesgo que representaba viajar al puerto.

Ante este panorama no debemos permitir que la violencia e inseguridad forme parte de nuestro día a día, no podemos acostumbrarnos a ella. Los tres niveles de gobierno deben reforzar las estrategias de seguridad, no sólo con Gendarmería en los centros de recreación y playas mexicanas, sino con una seguridad vinculada a la sociedad, con una presencia integral, con una refundación de las instituciones de seguridad para guardad la paz, combatir la criminalidad no solo con armas y más violencia, sino a partir de las políticas sociales de prevención y con una vocación social y humanista. Es mi opinión…

Gladis López Blanco

El Autor Gladis López Blanco

Licenciada en Economía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Consejera nacional y estatal del Partido Acción Nacional. Empresaria y ex funcionaria pública. Orgullosa madre de familia.

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