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La luna asoma en la negrura de la noche, igual que un columpio plateado y solitario que se define retratado en las fuentes sosegadas y en los charcos que formó la lluvia vespertina, por donde camino mientras pienso en ti y en mí sentados en una banca arqueada para ser mecidos por el viento. Como que al conocer nuestro enamoramiento y gusto por el silencio, quiso presentarse brillante, cual hamaca para arrullarnos toda la noche.

Hay quienes dicen que la luna, cuando se maquilla de carmesí o es enorme y brillante, es más romántica; pero hoy, al observarla, comprendo que sólo es para nosotros y que si nos atrevemos a caminar juntos hasta su espacio cóncavo, a nuestros lados, durante el ascenso, descubriremos barandales formados por incontables estrellas entretejidas. Antes de sentarnos en el columpio que formó la luna para ambos, detendremos, en ciertos momentos y parajes, nuestra marcha, acaso en un mirador de luceros para descubrir los claroscuros del mundo que duerme o contemplar arriba, en el cielo, la luminosidad majestuosa que parece insondable y reservada a los privilegiados, a quienes tienen la dicha, como nosotros, de unir sus corazones y emprender el viaje a la ruta más bella y excelsa.

No siempre la luna se acomoda para recreo de los enamorados porque sabe, quizá, que el amor sólo es para quienes lo sienten desde lo más hondo del ser. Sólo ante ellos, como tú y yo, aparece ciertas noches solitarias y fugaces. No todos pueden mirarla y menos descubrir sus detalles y experimentarla entre sus sentimientos, porque ella, la luna, decidió por algún motivo hospedarse en nosotros, en ti y en mí.

Guardo silencio y el aire musita a mis oídos que la luna se volvió columpio para nosotros y permanecerá hospedada en tu corazón y en el mío porque le gusta la historia de amor que escribimos cada instante y quiere, por lo mismo, aparecer en el relato. Es por eso, parece, que hoy compartimos un fragmento de luna que pretende mecernos una noche y otra de romance y silencio. Se enamoró de nuestro guión. Sí, la luna está enamorada. Quiere figurar contigo y conmigo, en nuestro libreto, para inmortalizarse, tal vez, como el columpio de tez  plateada que mece  al amor.

Etuqietas : AmorcielocolumpioestrellasLunatú y yo
Santiago Galicia Rojon Serrallonga

El Autor Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Escritor y periodista. Desde 1988, ha publicado artículos, notas informativas, reportajes y columnas en diversos medios de comunicación, principalmente del estado de Michoacán. Como escritor, ha publicado cuatro libros...

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